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Don Servando Butti llegó a San Rafael "la región del porvenir" con una personalidad bien definida. Contaba más de treinta años y como autodidacta, había elegido ya, su camino; el camino de los ciudadanos que están dispuestos a sacrificar comodidades por defender ideales justos. La libertad individual, la justicia social; el respeto de la voluntad popular.

Como tantos, cumpliendo honestamente con su conciencia se convirtió en un pionero de esta región.

Nació en 1880 en Mercedes, provincia de Buenos Aires y desde su juventud militó en las filas radicales aunque nunca quiso ser político. Pero las circunstancias lo empujaron a actuar, siempre enrolado en las filas del pueblo contra las minorías que así mismos se consideraban "mejores".

Tampoco quiso ser hombre de fortuna, ni un poderoso que se impone a los demás. Más bien lo guió un sentido de solidaridad humana, un deseo de perfeccionar instituciones porque si la democracia, en algunos momentos decepciona en razón de la mediocridad de los hombres que la conducen en algunos períodos, no debe ser destruida, sino perfeccionada.

Se produce la coyuntura que es Don
Servando Butti y, el momento histórico que da oportunidades para cambiar o mejorar las cosas.

Aquel gran presidente que fue Roque Sáenz Peña dicta la ley que lleva su nombre y que le da derecho a todos los argentinos a elegir a sus gobernantes, mediante el voto obligatorio, secreto y universal.

Surge el radicalismo. En esa provincia José Néstor Lencinas verdadero caudillo inaugura la primer administración surgida de la voluntad popular, eclipsándose a la vez la estrella del absolutismo.

Los gobiernos radicales trajeron al pueblo poder, aunque en ese primer experimento cometieron desaciertos como lógicamente es de suponer en todo comienzo, en todo aprendizaje.

En nuestra provincia el radicalismo se dividió en dos fuerzas. Las que respondían a Hipólito Irigoyen, centralistas; que impone su voluntad al interior con numerosas intervenciones de las que no se escapó Mendoza. Y las que respondían Carlos Washington Lencinas (y en San Juan a Federico Cantoni) paladines del federalismo. Es el radicalismo provinciano.

Como sucede en toda agrupación se producen sismos entre hombres prácticos, demasiado prácticos que todo lo supeditan a las ventajas materiales, al menor esfuerzo y que se caracterizan por la falta de lirismo; y hombres simplemente honestos que tratan de actuar con franqueza y justicia.

Don Servando supo de engaños y deslealtades, pero no arrió la bandera de sus íntimas convicciones políticas. Y así surgió el periódico "El Radical" con su valiosa colaboración. La imprenta es transferida cuando pasa el entusiasmo de la lucha, a don Julio Silva que fundaría luego el diario "La Capital".

La política ha dejado a Don
Servando Butti poco menos que arruinado. A otros los ha enriquecido.
Él dio todo lo que tenía: desde horas de sueño, hasta dineros a su partido, y no ha pedido nada. Observa la mascarada de los demagogos, la lucha engendrada por apetitos personales, que no es lucha sagrada por los altos ideales donde él se enrolara. Tiene derecho a una pausa...

Su idealismo no lo puede llevar a desatender sus obligaciones de jefe de familia. Es un hombre de trabajo. En San Rafael: Jefe de la estación del ferrocarril, luego establecido con un negocio de corralón al que llamó precisamente "El Ferrocarril".

La depresión económica de la época no lo favoreció -precisamente-, en sus actividades comerciales y pensó nuevamente en el periodismo. Y es así como el 1° de Abril de 1920, surge el periódico "El Comercio", que acompaña el crecimiento de la población.
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